Se
acabó el buceo en esta isla con las
2 mejores inmersiones que hemos hecho por
aquí, aunque tampoco serán
inmersiones de las que recordemos demasiado;
tortugas, cañones, corales y muchos
peces, pero nada como para volverse loco.
En esta ocasión Oliverio se nos quedó
en tierra, no se encontraba muy bien del
estómago y se quedó en la
playa.
Tenemos
que estar calmando las ansias de perfección
en el buceo de Teresita, que se agarra buenos
mosqueos cuando no le salen las cosas bien
o no flota como le gustaría. El mar
de fondo sigue presente aunque en menos
medida y se nota mucho el vaivén
constante, que como no lo sepas llevar te
estresa un poquito.
Entre
inmersiones otra vez a la búsqueda
de delfines. Hoy nos hemos puesto las botas
a verlos, incluso han estado jugando alrededor
de la proa de nuestro barco y hemos podido
estar unos segundos con ellos en el agua
y luego se han alejado. La lástima
es que no hemos podido bucear un poco más
al sur por la pesca que están haciendo
masiva de tiburones toro con la subvención
que le ha dado el gobierno a los pescadores.
Menudo
numerito hemos tenido que montar para poner
nuestras cosas a secar, porque en el centro
de buceo tenían un grupo grande por
la tarde y nos han pedido que nos lo lleváramos.
Nos hemos ido a comer a la playa a un chiringuito
unos bocatas brutales de pan tostadito con
pollo, mayonesa, patatas fritas y todo cubierto
con una generosa capa de queso fundido.
Solo los más valientes han podido
acabarlo y a mi incluso me ha costado tener
que echarme una pequeña siesta, algo
que en Oceánica suele ser un sacrilegio.
La
verdad es que la playa era bastante peculiar
y no solo lo digo por nuestra furgoneta,
recubierta de material de buceo para que
se secara cual campamento de gitanos. Teníamos
allí a las niñas más
monas de toda Reunión, parecía
aquello una pasarela de modelos de niñitas
a las que les falta todavía un poco
de curación. Los chavalines tampoco
estaban mal y alguna ha llegado a babear
un poquillo con algún morenín.
Ha sido una tarde tranquila y de descanso,
para que luego digan que esto parece la
Legión.
Hemos
rematado la fiesta conociendo las calles
de la capital Saint Denis. Paseo ameno y
entretenido pero sin llegar a contemplar
grandes maravillas.
La
visitante
Antes
de comentar la jornada de hoy se me olvidó
hacer mención de un pequeño
episodio ocurrido ayer. Regresando en el
coche ya de noche de nuestro paseo por Saint
Denis, tuvimos una inesperada visita en
el interior, en plena autovía, no
se sabe como, apareció una cucaracha
justo encima del volante.
Los
gritos de las féminas se oyeron al
otro lado de la isla. Mátalaaaaa,
mátalaaaaa, parecían romanas
en el circo romano pidiendo la cabeza de
los gladiadores vencidos. Pero ya os podréis
imaginar que a 120 km/hora y a oscuras la
misión exterminadora no pudo ser
cumplida y las niñas hicieron la
hora que quedaba de viaje con los pies levantados
del suelo y con la cara bastante avinagrada.
Finalmente
el ángel exterminador que ha permitido
a las chicas viajar tranquilas fue Oli que
estuvo un buen rato con la linterna hasta
que tuvo unas palabritas con ella, después
de llegar y decidió abandonarnos.
(NOTA. La cucaracha no se llegó a
encontrar nunca y Oli no la localizó,
pero había que tranquilizar a las
viajeras).
El
último circo, Cilaos y el miradorcito
del Maido.
Para
no romper con la norma otro madrugón
para poder subir al mirador de Maido, donde
o subes bien temprano o las nubes pueden
chafarte la vista al completo de todo el
circo de Mafate y de sus pueblos incomunicados
a los que solo se puede llegar a pie durante
unas horas de caminata o en helicóptero.
No me quiero repetir, pero no hay ni foto,
ni vídeo, ni comentario posible que
pueda explicar la visión de algo
tan enorme. Con deciros que hasta hay quien
piensa que es más espectacular que
el Gran Cañón del Colorado.
Sencillamente explendoroso y encina si te
das la vuelta tienes la vista del mar y
de todos los pueblos costeros. Y eso solo
es la guinda del pastel pues el camino para
llegar arriba tiene también lo suyo.
Tras
esta experiencia nos esperaba otra de igual
calado, el circo de Cilaos no tiene nada
que envidiar a los anteriores visitados,
es otra pasada; carretera encañonada,
túneles estrechos en los que solo
pasa un coche y los que vienen de frente
tienen que esperar, paredes verdes colosales
por doquier, cascádas interminables,
aunque en este circo son menos caudalosas.
Los amantes del senderismo y de la naturaleza
no deberían perderse visitar esta
isla.
Eso
si, a quien no le gusten las curvas que
no venga, no había visto cosa igual,
curva tras curva y de un cerrado y de una
pendiente que muchas veces las ruedas patinaban
por quedarse en el aire. En una ocasión
pensábamos que estábamos en
la famosa calle de San Francisco de las
revueltas.
Ya
en casa recién caída la noche
ha tocado zafarrancho. Todo el mundo a empaquetar
de nuevo, mañana nos trasladamos
a Mauricio y toca prepararlo todo. Mucho
me temo que el plato fuerte lo hemos tenido
en Reunión y que Mauricio va a ser
solo el postre, bueno, pero no equiparable
a este abrupto vergel.
Nos
vamos de La Reunión.
Empezamos
el día a caballo entre las 2 islas.
Hasta las 5 de la tarde apurando el edén
de Reunión. Por la mañanita
despedida de los dueños del alojamiento
y a la capital a dejar todo el equipo en
la oficina del rent a car. Parecíamos
fenicios, tú llévate esto
que tienes hueco, tú llévate
esto otro y con pena de dejar algo de comida,
pero por lo menos se quedaba aprovechada.
Nos
quedaba por visitar el valle de Takamaka.
No os voy a aburrir contando lo mismo de
veces anteriores, pero otro lugar espectacular
con paredes vertiginosas tapizadas de verde
y larguísimas cascadas a pesar de
ser la época seca. La verdad es que
hemos tenido una suerte enorme con el clima
y se nos ha puesto todo de cara.
Hemos
dado una vuelta pos Saint Benoit y hemos
hecho un destrozo en una pedazo de panadería
pastelería… que tíos, estos
franceses tienen una mano para estas cosas…
Después
nos hemos ido a una laguna con cascada de
película, donde los más valientes
se han dado un bañito y se han dado
una ducha paliza en el chorrerón.
Sin embargo otras como la Romerita han sido
un quiero y no puedo, se lo quitan casi
todo se quedan en ropa interior, porque
no han traído el bikini y cuando
se han exhibido un rato sin mojarse se vuelven
a vestir como si tal cosa. Ha quedado censurado
el tipo de ropa interior que llevaba la
Romerita bajo pena capital. Un sitio bastante
interesante con unas formaciones kársticas
en forma de hexágono muy curiosas.
Tras esto y ya de camino al aeropuerto nos
hemos ido a comer el bocata a otra cascada,
que la llaman Niágara. Otra cosa
no será, pero rincones de este tipo
los hay por todas partes.
Uffff,
acabo de ver a Teresita suspirar por algo
de comer mientras esperamos el vuelo a Mauricio
y rápidamente Reyi ha venido con
una magdalena para la princesa y su cara
ha sido de embelesamiento total y entre
un suspiro se le ha escapado un ayyy que
monoooo y obviamente ha compartido su magdalena
con él. Tranki Buz, que ya estoy
vigilando yo que la cosa no vaya a mayores
y si se vuelven a poner tan pasteleros les
quito el bollito y me lo como yo.
Pedazo
de baños que tienen en este aeropuerto,
ya de por si la entrada es una cascada de
8 metros y luego ya dentro lujo total. Vamos
como para entrar incluso sin ganas.
Llegamos
a Mauricio y empezamos con las sorpresas,
el apartamento que teníamos alquilado
nos lo han cambiado por una pedazo de casa
de la leche. Hasta vestidor tiene nuestra
habitación, con piscina, jardín
y barbacoa privada. Incluso los 2 coches
de alquiler son más grandes de lo
esperado. Demasiado lujo para Oceánica
me parece a mi. Para celebrarlo Teresita
y yo nos hemos dado un baño en la
piscina cubierta.
Pero
antes de dormir nos esperaba otra sorpresa.
Teresita le ha dado a un botón de
emergencia que hay en la cocina sin querer
pero ha saltado la alarma y la hemos parado
de casualidad al introducir el código
universal, que si no, aún seguiría
sonando. Y cuando ya estábamos en
la cama ha venido la policía para
ver que había pasado y Reyi, Almu
y yo hemos salido a recibirlos mientras
la causante del quilombo no ha asomado la
nariz fuera de su habitación. Aparentemente
nos han creído, esperemos que no
regresen con refuerzos y nos den la noche.
Viajecito
al norte de Mauricio.
La
noche fue tranquila y la mañana entre
risas comentando la visita policial y la
Teresita abochornada por no haberse enterado
de nada… aunque no fue la única.
Hoy
que no buceábamos hemos aprovechado
para ir al norte. Hemos intentado introducirnos
en las zonas de autóctonos y a fe
que lo hemos conseguido cuando nos hemos
metido en un mercado en el que éramos
los únicos guiris. Ha estado bastante
bien la experiencia. De ahí hemos
estado paseando por un gran jardín
botánico y el resto del tiempo lo
hemos estado dedicando a visitar las playas,
que supuestamente son el mayor atractivo
de esta isla.
Tenemos
división de opiniones y vamos de
mi inicial decepción sobre las mismas,
esperaba bastante más de ellas, hasta
el alboroto de Maribel a la que le ha encantado
todo
lo que ha visto.
Lo
que si tenemos claro es que vamos a regresar
antes a casa. Hoy se nos hizo de noche un
poco lejos y las casi 2 horas que hemos
hecho en noche cerrada han sido complicadas,
pues conducir por aquí es como un
videojuego en el que tienes que estar esquivando
todo tipo de inconvenientes. Es increíble
como la gente va en bicicleta, sin luz alguna
y con ropa oscura, además de ser
morenos, pero morenos morenos. Debe haber
atropellos por doquier.
Eso
si, una vez en casa nadie nos frena de darnos
un bañito en nuestra piscina cubierta
y climatizada.
Una
de buceo de combate.
Las
2 primeras inmersiones en Mauricio han parecido
a las que hicimos en Mozambique. Buceo de
combate total, con unos olones de la leche
y con el estómago algo perjudicado
y
alguna que otra alimentación extra
para los peces.
Las
inmersiones en si han seguido con la línea
normalita de Reunión, posiblemente
algo mejor por el paisaje y la orografía
pero de vida muy limitaditas, salvo en la
primera que en una cueva a 30 metros había
un montonazo de langostas.
Pero
en resumen, mucha paliza para poco botín
y para colmo cuando regresamos al centro
de buceo, nos ha caído un tormentón
de esos que parece que se va a acabar el
mundo y a los 10 minutos vuelve a lucir
el sol.
Por
lo menos las visitas que hemos realizado
por la tarde han sido más interesantes,
la cascada Rochester falls pero sobre todo
la playa Gris Gris, una preciosidad. Ya
publicaré fotos en la crónica.
Como
hemos pasado por la casa museo de un famoso
poeta a Reyi ya a Oli les ha dado por imitar
a Gloria Fuertes y nos han dado la tardecita.
Aunque él que seguro que va a pasar
una nochecita toledana es Oli que hoy en
la cena ha comido lo que no está
en los escritos y veremos a ver si en mitad
de la noche no oímos una explosión
en su habitación, en cuyo caso nos
ha dicho que entremos con una espátula
y una palangana.
¿Oli,
quieres quicos? y Romerito inventor.
Segundo
día de buceo y hemos tenido de todo,
en primer lugar un viajecito de 40 minutos
en barco a toda máquina por la laguna
y cuando hemos intentado salir de ella el
fuerte oleaje nos lo ha impedido y nos hemos
tenido que dar la vuelta de la que iba a
ser la mejor inmersión de Mauricio.
Hemos vuelto a la zona de ayer, aunque de
camino hemos tenido una avería en
el barco que han tardado 10 minutos en solucionar,
por lo que las inmersiones han sido muy
similares, buena orografía, buena
visibilidad pero nada de vida. Y por su
puesto, buceo de combate para subir y bajar
del barco, con deciros que uno de los guías
se ha vuelto del revés potando y
hasta el agua se ha tenido que tirar para
limpiarse.
Aunque
no deja en buen lugar el buceo en esta zona,
lo mejor lo hemos puesto nosotros. La parada
entre inmersiones la hemos hecho al pairo
con unas olas de tomo y lomo. Al subir de
la primera buceada Reyi ha sacado de nuestra
bolsa unos quicos y le ha hecho la bromita
a Oli de tirárselos pensando que
la bolsa estaba cerrada… pero no… estaba
abierta y a parte de metrallear al pobre
Oli ha dejado el barco que como lo rieguen
sale una plantación de maíz.
La
segunda actuación ha sido la de Romerito,
que ha creado una nueva forma de entrar
en el agua. Con el barco moviéndose
constantemente y con todo el equipo puesto,
más la cámara y yo que se
que más cosas, con las aletas puestas,
no se le ocurre otra cosa que intentar andar
hacia delante. Puede darle gracias que estaba
cerca de la popa cuando inevitablemente
ha tropezado y ha salido disparado como
un misil hacia el agua cayendo de boca en
la postura más ignominiosa. Ya sabéis,
si alguna vez se os ocurre patentar la entrada
en el agua de boca que sepáis que
el primero fue el Romerito.
Por
último, comentar los delfines que
nos han acompañado durante un ratito
dando saltos y saliendo completamente del
agua delante de la proa de nuestro barco.
El
ectoplasma, como le llama Oli, de Gloria
Fuertes sigue abduciendo a los integrantes
oceánicos y ahora hablan por boca
de ella y no paran de hacer rimas con su
mismo tono de voz.
Por
la tarde nos hemos ido a conocer la capital
Port Louis, que salvo el paseo marítimo,
no tiene muchos atractivos, pues el gran
mercado cuando hemos llegado ya estaba cerrado.