OCEÁNICOS 2 de 3

Terminamos con el buceo en Reunión.

Se acabó el buceo en esta isla con las 2 mejores inmersiones que hemos hecho por aquí, aunque tampoco serán inmersiones de las que recordemos demasiado; tortugas, cañones, corales y muchos peces, pero nada como para volverse loco. En esta ocasión Oliverio se nos quedó en tierra, no se encontraba muy bien del estómago y se quedó en la playa.

Tenemos que estar calmando las ansias de perfección en el buceo de Teresita, que se agarra buenos mosqueos cuando no le salen las cosas bien o no flota como le gustaría. El mar de fondo sigue presente aunque en menos medida y se nota mucho el vaivén constante, que como no lo sepas llevar te estresa un poquito.

Entre inmersiones otra vez a la búsqueda de delfines. Hoy nos hemos puesto las botas a verlos, incluso han estado jugando alrededor de la proa de nuestro barco y hemos podido estar unos segundos con ellos en el agua y luego se han alejado. La lástima es que no hemos podido bucear un poco más al sur por la pesca que están haciendo masiva de tiburones toro con la subvención que le ha dado el gobierno a los pescadores.

Menudo numerito hemos tenido que montar para poner nuestras cosas a secar, porque en el centro de buceo tenían un grupo grande por la tarde y nos han pedido que nos lo lleváramos. Nos hemos ido a comer a la playa a un chiringuito unos bocatas brutales de pan tostadito con pollo, mayonesa, patatas fritas y todo cubierto con una generosa capa de queso fundido. Solo los más valientes han podido acabarlo y a mi incluso me ha costado tener que echarme una pequeña siesta, algo que en Oceánica suele ser un sacrilegio.

La verdad es que la playa era bastante peculiar y no solo lo digo por nuestra furgoneta, recubierta de material de buceo para que se secara cual campamento de gitanos. Teníamos allí a las niñas más monas de toda Reunión, parecía aquello una pasarela de modelos de niñitas a las que les falta todavía un poco de curación. Los chavalines tampoco estaban mal y alguna ha llegado a babear un poquillo con algún morenín.
Ha sido una tarde tranquila y de descanso, para que luego digan que esto parece la Legión.

Hemos rematado la fiesta conociendo las calles de la capital Saint Denis. Paseo ameno y entretenido pero sin llegar a contemplar grandes maravillas.

La visitante

Antes de comentar la jornada de hoy se me olvidó hacer mención de un pequeño episodio ocurrido ayer. Regresando en el coche ya de noche de nuestro paseo por Saint Denis, tuvimos una inesperada visita en el interior, en plena autovía, no se sabe como, apareció una cucaracha justo encima del volante.

Los gritos de las féminas se oyeron al otro lado de la isla. Mátalaaaaa, mátalaaaaa, parecían romanas en el circo romano pidiendo la cabeza de los gladiadores vencidos. Pero ya os podréis imaginar que a 120 km/hora y a oscuras la misión exterminadora no pudo ser cumplida y las niñas hicieron la hora que quedaba de viaje con los pies levantados del suelo y con la cara bastante avinagrada.

Finalmente el ángel exterminador que ha permitido a las chicas viajar tranquilas fue Oli que estuvo un buen rato con la linterna hasta que tuvo unas palabritas con ella, después de llegar y decidió abandonarnos. (NOTA. La cucaracha no se llegó a encontrar nunca y Oli no la localizó, pero había que tranquilizar a las viajeras).

El último circo, Cilaos y el miradorcito del Maido.

Para no romper con la norma otro madrugón para poder subir al mirador de Maido, donde o subes bien temprano o las nubes pueden chafarte la vista al completo de todo el circo de Mafate y de sus pueblos incomunicados a los que solo se puede llegar a pie durante unas horas de caminata o en helicóptero.
No me quiero repetir, pero no hay ni foto, ni vídeo, ni comentario posible que pueda explicar la visión de algo tan enorme. Con deciros que hasta hay quien piensa que es más espectacular que el Gran Cañón del Colorado.
Sencillamente explendoroso y encina si te das la vuelta tienes la vista del mar y de todos los pueblos costeros. Y eso solo es la guinda del pastel pues el camino para llegar arriba tiene también lo suyo.

Tras esta experiencia nos esperaba otra de igual calado, el circo de Cilaos no tiene nada que envidiar a los anteriores visitados, es otra pasada; carretera encañonada, túneles estrechos en los que solo pasa un coche y los que vienen de frente tienen que esperar, paredes verdes colosales por doquier, cascádas interminables, aunque en este circo son menos caudalosas. Los amantes del senderismo y de la naturaleza no deberían perderse visitar esta isla.

Eso si, a quien no le gusten las curvas que no venga, no había visto cosa igual, curva tras curva y de un cerrado y de una pendiente que muchas veces las ruedas patinaban por quedarse en el aire. En una ocasión pensábamos que estábamos en la famosa calle de San Francisco de las revueltas.

Ya en casa recién caída la noche ha tocado zafarrancho. Todo el mundo a empaquetar de nuevo, mañana nos trasladamos a Mauricio y toca prepararlo todo. Mucho me temo que el plato fuerte lo hemos tenido en Reunión y que Mauricio va a ser solo el postre, bueno, pero no equiparable a este abrupto vergel.

Nos vamos de La Reunión.

Empezamos el día a caballo entre las 2 islas. Hasta las 5 de la tarde apurando el edén de Reunión. Por la mañanita despedida de los dueños del alojamiento y a la capital a dejar todo el equipo en la oficina del rent a car. Parecíamos fenicios, tú llévate esto que tienes hueco, tú llévate esto otro y con pena de dejar algo de comida, pero por lo menos se quedaba aprovechada.

Nos quedaba por visitar el valle de Takamaka. No os voy a aburrir contando lo mismo de veces anteriores, pero otro lugar espectacular con paredes vertiginosas tapizadas de verde y larguísimas cascadas a pesar de ser la época seca. La verdad es que hemos tenido una suerte enorme con el clima y se nos ha puesto todo de cara.

Hemos dado una vuelta pos Saint Benoit y hemos hecho un destrozo en una pedazo de panadería pastelería… que tíos, estos franceses tienen una mano para estas cosas…

Después nos hemos ido a una laguna con cascada de película, donde los más valientes se han dado un bañito y se han dado una ducha paliza en el chorrerón. Sin embargo otras como la Romerita han sido un quiero y no puedo, se lo quitan casi todo se quedan en ropa interior, porque no han traído el bikini y cuando se han exhibido un rato sin mojarse se vuelven a vestir como si tal cosa. Ha quedado censurado el tipo de ropa interior que llevaba la Romerita bajo pena capital. Un sitio bastante interesante con unas formaciones kársticas en forma de hexágono muy curiosas. Tras esto y ya de camino al aeropuerto nos hemos ido a comer el bocata a otra cascada, que la llaman Niágara. Otra cosa no será, pero rincones de este tipo los hay por todas partes.

Uffff, acabo de ver a Teresita suspirar por algo de comer mientras esperamos el vuelo a Mauricio y rápidamente Reyi ha venido con una magdalena para la princesa y su cara ha sido de embelesamiento total y entre un suspiro se le ha escapado un ayyy que monoooo y obviamente ha compartido su magdalena con él. Tranki Buz, que ya estoy vigilando yo que la cosa no vaya a mayores y si se vuelven a poner tan pasteleros les quito el bollito y me lo como yo.

Pedazo de baños que tienen en este aeropuerto, ya de por si la entrada es una cascada de 8 metros y luego ya dentro lujo total. Vamos como para entrar incluso sin ganas.

Llegamos a Mauricio y empezamos con las sorpresas, el apartamento que teníamos alquilado nos lo han cambiado por una pedazo de casa de la leche. Hasta vestidor tiene nuestra habitación, con piscina, jardín y barbacoa privada. Incluso los 2 coches de alquiler son más grandes de lo esperado. Demasiado lujo para Oceánica me parece a mi. Para celebrarlo Teresita y yo nos hemos dado un baño en la piscina cubierta.

Pero antes de dormir nos esperaba otra sorpresa. Teresita le ha dado a un botón de emergencia que hay en la cocina sin querer pero ha saltado la alarma y la hemos parado de casualidad al introducir el código universal, que si no, aún seguiría sonando. Y cuando ya estábamos en la cama ha venido la policía para ver que había pasado y Reyi, Almu y yo hemos salido a recibirlos mientras la causante del quilombo no ha asomado la nariz fuera de su habitación. Aparentemente nos han creído, esperemos que no regresen con refuerzos y nos den la noche.

Viajecito al norte de Mauricio.

La noche fue tranquila y la mañana entre risas comentando la visita policial y la Teresita abochornada por no haberse enterado de nada… aunque no fue la única.

Hoy que no buceábamos hemos aprovechado para ir al norte. Hemos intentado introducirnos en las zonas de autóctonos y a fe que lo hemos conseguido cuando nos hemos metido en un mercado en el que éramos los únicos guiris. Ha estado bastante bien la experiencia. De ahí hemos estado paseando por un gran jardín botánico y el resto del tiempo lo hemos estado dedicando a visitar las playas, que supuestamente son el mayor atractivo de esta isla.

Tenemos división de opiniones y vamos de mi inicial decepción sobre las mismas, esperaba bastante más de ellas, hasta el alboroto de Maribel a la que le ha encantado

todo lo que ha visto.

Lo que si tenemos claro es que vamos a regresar antes a casa. Hoy se nos hizo de noche un poco lejos y las casi 2 horas que hemos hecho en noche cerrada han sido complicadas, pues conducir por aquí es como un videojuego en el que tienes que estar esquivando todo tipo de inconvenientes. Es increíble como la gente va en bicicleta, sin luz alguna y con ropa oscura, además de ser morenos, pero morenos morenos. Debe haber atropellos por doquier.

Eso si, una vez en casa nadie nos frena de darnos un bañito en nuestra piscina cubierta y climatizada.

Una de buceo de combate.

Las 2 primeras inmersiones en Mauricio han parecido a las que hicimos en Mozambique. Buceo de combate total, con unos olones de la leche y con el estómago algo perjudicado

y alguna que otra alimentación extra para los peces.

Las inmersiones en si han seguido con la línea normalita de Reunión, posiblemente algo mejor por el paisaje y la orografía pero de vida muy limitaditas, salvo en la primera que en una cueva a 30 metros había un montonazo de langostas.

Pero en resumen, mucha paliza para poco botín y para colmo cuando regresamos al centro de buceo, nos ha caído un tormentón de esos que parece que se va a acabar el mundo y a los 10 minutos vuelve a lucir el sol.

Por lo menos las visitas que hemos realizado por la tarde han sido más interesantes, la cascada Rochester falls pero sobre todo la playa Gris Gris, una preciosidad. Ya publicaré fotos en la crónica.

Como hemos pasado por la casa museo de un famoso poeta a Reyi ya a Oli les ha dado por imitar a Gloria Fuertes y nos han dado la tardecita. Aunque él que seguro que va a pasar una nochecita toledana es Oli que hoy en la cena ha comido lo que no está en los escritos y veremos a ver si en mitad de la noche no oímos una explosión en su habitación, en cuyo caso nos ha dicho que entremos con una espátula y una palangana.

¿Oli, quieres quicos? y Romerito inventor.

Segundo día de buceo y hemos tenido de todo, en primer lugar un viajecito de 40 minutos en barco a toda máquina por la laguna y cuando hemos intentado salir de ella el fuerte oleaje nos lo ha impedido y nos hemos tenido que dar la vuelta de la que iba a ser la mejor inmersión de Mauricio. Hemos vuelto a la zona de ayer, aunque de camino hemos tenido una avería en el barco que han tardado 10 minutos en solucionar, por lo que las inmersiones han sido muy similares, buena orografía, buena visibilidad pero nada de vida. Y por su puesto, buceo de combate para subir y bajar del barco, con deciros que uno de los guías se ha vuelto del revés potando y hasta el agua se ha tenido que tirar para limpiarse.

Aunque no deja en buen lugar el buceo en esta zona, lo mejor lo hemos puesto nosotros. La parada entre inmersiones la hemos hecho al pairo con unas olas de tomo y lomo. Al subir de la primera buceada Reyi ha sacado de nuestra bolsa unos quicos y le ha hecho la bromita a Oli de tirárselos pensando que la bolsa estaba cerrada… pero no… estaba abierta y a parte de metrallear al pobre Oli ha dejado el barco que como lo rieguen sale una plantación de maíz.

La segunda actuación ha sido la de Romerito, que ha creado una nueva forma de entrar en el agua. Con el barco moviéndose constantemente y con todo el equipo puesto, más la cámara y yo que se que más cosas, con las aletas puestas, no se le ocurre otra cosa que intentar andar hacia delante. Puede darle gracias que estaba cerca de la popa cuando inevitablemente ha tropezado y ha salido disparado como un misil hacia el agua cayendo de boca en la postura más ignominiosa. Ya sabéis, si alguna vez se os ocurre patentar la entrada en el agua de boca que sepáis que el primero fue el Romerito.

Por último, comentar los delfines que nos han acompañado durante un ratito dando saltos y saliendo completamente del agua delante de la proa de nuestro barco.

El ectoplasma, como le llama Oli, de Gloria Fuertes sigue abduciendo a los integrantes oceánicos y ahora hablan por boca de ella y no paran de hacer rimas con su mismo tono de voz.

Por la tarde nos hemos ido a conocer la capital Port Louis, que salvo el paseo marítimo, no tiene muchos atractivos, pues el gran mercado cuando hemos llegado ya estaba cerrado.

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