Ha
sido un viaje sin necesidad de acudir a
un día de libre albedrío,
lo que da idea de la relajación y
el buen rollo. Solo pasable el buceo pero
espectacular la tierra, sobre todo Reunión,
un destino que debería estar en todas
las agendas.
Se
acabó el maratón.
La
verdad es que se esperaba un viaje bastante
más duro pero al final la cosa no
ha sido para tanto, sobre todo porque ni
hemos tenido retraso ni percance alguno.
Empezamos
con el relajao del Reyi llegando 10 minutos
tarde a la cita, pero lo más divertido
fue cuando una pobre chica que nos intentó
vender las maravillas del Citibank salió
escaldada ya que al pedirnos un minuto de
atención Oli casi se la come y le
dice que ya es de Citibank, que son muy
malos y que se va a borrar. Y del cabreo
se deja su mochila de mano en el carrito…
menos mal que somos un equipo y algún
alma caritativa se la reintegró.
Los vuelos se realizaron sin incidencias.
El
clima es curioso, sol por la costa y nubes
perversas por el interior y 25 graditos.
De
camino al alojamiento ya hemos conocido
el centro de buceo, donde nos hemos apretado
la primera hamburguesa mientras esperábamos
a Xavier, el instructor francés que
habla perfectamente castellano y que nos
ha puesto en situación, que nos olvidemos
de tiburones, que no los vamos a ver, pero
que las opciones de ballenas son muchas,
pero no con la botella. Ya veremos…
Después
a la compra, a dar vueltas por el super
comprando de todo un poco, aunque por ser
una isla hay ciertas cosas habituales que
ni hay.
Lo
que si ha tenido un momento de relativa
tensión has sido cuando ya de noche,
parecía que nos alejaban el alojamiento
a medida que nos acercábamos y cada
vez más moscas porque la carretera
se iba empinando. Hasta alguno ha pensado
que llegábamos a los 1000 metros.
Tras un par de vueltecillas hemos conseguido
llegar y a pesar de la intensa oscuridad
parece que el sitio está interesante…
el comentario de Reyi ha sido que como narices
consigo encontrar sitios como este. A ver
mañana a la luz…
Eso
si, los dueños que viven al lado
son un encanto y eso que solo hablan francés.
El pobre marido al traernos un orujo ha
pensado que la cristalera del salón
estaba abierta y se ha pegado un mochazo
contra el cristal que todavía está
temblando. Luego la mujer nos ha traído
un zumo de frutas silvestres hecho por ella
y unos hojaldres fritos que han volado en
un pis pas.
Y
esto es todo por el momento que toca descansar
y mañana a las 6:30 en pie que empezamos
a bucear.
Primeros
contactos con el Índico.
Levantadita
a las 6:30 para desayunar a 600 metros de
altura con el mar de fondo. Nos vamos al
centro de buceo para comenzar con las inmersiones.
La primera bastante sosa, con una visibilidad
regular y muy poca vida. Poca recompensa
para venir hasta aquí. Menos mal
que durante la parada hemos ido a buscar
ballenas en superficie y hemos estando un
rato siguiendo en paralelo a una madre con
su cría. No ha sido tan espectacular
como en Mozambique pero siempre tiene su
aquel, aunque lo de nadar con ellas es imposible,
van demasiado rápido.
La siguiente inmersión la hemos hecho
sin guía y ha sido algo mejor, pues
había bastante más vida y
hemos visto un par de tortugas, pero tampoco
nada del otro mundo.
Las inmersiones han sido un tanto incómodas
porque hay una gran resaca y es un constante
vaivén. Esperemos que mañana
mejore un poco.
Por
la tarde nos hemos ido a conocer el sur.
En primer lugar hemos ido a la playa más
famosa de la isla donde van todos los lugareños.
Cientos que digo cientos, miles de domingueros
atestando una playa de césped con
palmeras y con unos olones de… bueno eso,
lo que rima con olones. Menudos tenderetes
cada familia tenía montado, riéte
tu de los sudamericanos de la Casa de Campo.
Después nos hemos ido a ver el volcán
que erupcionó en el 2007. Ha sido
lo mejor, se ve el volcán perfecto
y todo el rastro que ha dejado hasta el
mar. Todavía salen fumarolas de los
agujeros y un calor intenso por todas partes
viniendo del suelo. Del cono sigue saliendo
humo y se puede comprobar desde no muy lejos.
El atardecer lo hemos visto en una playa
bastante especial que tenía una pared
vertical, tapizada de musgo, a la derecha
de la que caían cascadas que iban
a parar a un río que desembocaba
en la misma playa, lo único es que
la playa era de piedras del tamaño
de balas de cañón.
Ya de noche y de regreso a casa un par de
sorpresas, la primera parando el coche en
la cuneta, apagando la luz y mirando la
vía láctea como si la tuviéramos
allí mismo. Lo malo es que como estamos
en otro hemisferio no identificábamos
ninguna constelación. La segunda
sorpresa fue un buen atranque en la carretera
porque a un abuelillo se le fue el freno
de mano del coche y termino en un arcén
de la carretera. Aquí como te eches
a la cuneta el salto de un metro no te lo
quita nadie. Hasta 2 grúas han necesitado
para sacarlo.
El tiempo es bueno y la temperatura también
pero cada vez que miras hacia las montañas
del interior solo se ven nubes y nubes,
que veremos a ver si nos van a impedir ver
los 3 grandes circos.
El
rayo verde.
Esta
mañana otras 2 inmersiones, la primera
bastante sosa, aunque un par de tortugas
han servido para que obtuviera un aprobado
raspado… si viéramos 2 tortugas en
las inmersiones españolas nos volveríamos
locos, pero aquí solo valen para
aprobar. La segunda ha estado mejor, pero
vamos que tampoco para tirar cohetes. A
la falta el jueves de hacer la inmersión
estrella de la zona la verdad es que no
merece la pena desplazarse hasta aquí
por el buceo. Otra cosa es tierra a dentro.
Sin embargo lo bueno de esta mañana
han sido 2 cosas, la primera el despertar
de Reyi que se ha levantado de la cama directamente
para ir al baño y como de un borrachín
se tratara se ha pegado contra la pared
desbaratando un cuadro y encima masculla
entre dientes que vaya un pasillo más
estrecho… que puede tener hasta 2 metros.
La segunda ha sido la natación con
delfines que hemos hecho antes de las inmersiones.
Unos 50 delfines han estado bajo nuestra
aletas y cerca de nuestras máscaras
un tiempillo hasta que han decidido que
éramos muy torpes para seguirlos
y se han pirado.
Mientras
nos vamos a bucear la Romerita se queda
en la playa con las atenciones del dueño
del centro de buceo que en el segundo día
ya lo coge por el hombro… veremos a ver
que pasa en lo que queda.
Nos
hemos llevado unos bocatas y nos los hemos
ido a comer a unas cascadas de película
de ensueño y eso que estas son de
las pequeñitas que las grandes ya
las veremos más adelante.
Atardeciendo
nos hemos acercado hasta Saint Paul para
visitar un cementerio espectacular donde
están enterrados varios famosos piratas.
Os podéis imaginar el aspecto de
esas tumbas de hace cientos de años
con calavera y tibia marcada en la cruz.
Lo mejor es el enclave en el que está,
entre la playa de arena volcánica,
el manto de césped y una pared verde
de casi 200 metros de altura. Todos hemos
coincidido que sería un buen lugar
para nuestra última morada.
Con
un heladito en las manos y tumbados en la
playa hemos visto como se escondía
el sol en el mar hasta que hemos podido
ver claramente el rayo verde, que es el
que se produce en el momento exacto en el
que el sol desaparece y que dura menos de
un segundo.
De
camino al coche para regresar a casa y terminar
con la jornada Teresita ha decidido esconderse
entre unos arbustos para hacer pipi, pero
sin soltar su botellita de cerveza y menos
mal, porque gracias a ella ha podido amenazar
al perro que ha decidido cortarle el chorrito
y hacerla poner pies en polvorosa.
Como
viene siendo habitual, pedazo de bomba en
el coche de camino a casa. Los encantadores
dueños del alojamiento nos han invitado
esta noche a su casa para que vayamos el
miércoles a cenar.
Madrugón
de los buenos.
Eran
las 5:30 de la madrugada, con noche cerrada,
cuando estábamos saliendo de nuestro
apartamento. Quedaban por delante 2 horas
de viaje, que salvo Teresa todos aprovecharon
para alargar su hora de despertar, vamos
que solo hicieron el intervalo de meterse
en el coche para seguir enceporrados.
La verdad es que hasta ahora me estaba decepcionando
un poco la isla, pero hoy el nivel ha subido
bastante y la visita y posterior marcha
de 6 horas por el volcán de la Fournaise
ha sido espectacular y la verdad más
duro de lo que esperábamos. Es un
sitio con el mismo aroma que Timanfaya,
pero de distinta forma, hay un volcán
enorme y dentro de este hay otro en el centro
que llega a los 2.600 metros y que está
completo y perfecto, además de un
montón de volcanes pequeños
alrededor y los restos de las coladas que
se produjeron hace 2 años, es más,
no puedes pasar por algunos sitios por riesgo
a que la lava solidificada se hunda y termines
en un agujero.
La Romerita se ha acordado de mí
unas cuantas veces pero al final ha cumplido
completito todo el recorrido.
Después de comer y para rematar la
faena, antes de que anocheciera nos hemos
ido al bosque de Bebour. De los más
impresionantes que hemos visto, con una
vegetación exuberante e impenetrable
por todas partes salvo por sus múltiples
senderos que salen de un lado y de otro
y que en si mismos son todos una provocación
a aventurarse por ellos. Solo pudimos entrar
en uno y caminar un rato, pues la oscuridad
nos amenazaba ya y además empezaban
a entrar nubes que hacían más
difícil la conducción. Menos
mal que hemos tenido a un Oli sembrao que
nos ha amenizado la vueltas entre las nieblas
y las curvas y nos hemos reído bastante.
Sorprendente.
La
verdad es que es difícil de explicar
como la gente no conoce más el destino
de Reunión. Lo de esta mañana
ha sido E S P E C T A C U L A R.
Hemos salido a las 6:30 con una baja, la
Romerita no ha aguantado el ritmo y ha preferido
quedarse todo el día descansando
en el apartamento. El resto nos hemos ido
ha los circos de Salazie y Mafate. Si os
decimos que hemos estado casi todo el día
metidos en el coche podríais pensar
que menuda paliza y que cosa menos interesante,
pero estaríais alejados totalmente
de la realidad. Han sido las carreteras
más impresionantes que hemos visto
jamás. Paredes y paredes de hasta
500 metros de altura tapizadas de un verde
intenso con todo tipo de vegetación
y cascadas apareciendo por todas partes,
con 300 metros de longitud. Por mucho que
me esfuerce en explicarlo va a ser imposible.
Esto se ve o no se puede contar. Encima
de regreso íbamos por una carretera
en la que teníamos las nubes por
debajo nuestro y nos invadían las
ganas de lanzarnos contra ese inmerso algodón
de azúcar. A falta de las 2 inmersiones
de mañana, creo que no recomendaría
en exceso el buceo en esta isla, o por lo
menos lo que hemos experimentado, pero lo
que es la parte de tierra es sorprendente
y altamente recomendable, sobre todo para
los que gusten del turismo de naturaleza.
Reyi cada vez está cogiendo más
acento con su francés y Teresita
se está mostrando como una auténtica
Oceánica, ni que llevara con nosotros
muchos años.
La
cena de esta noche con nuestros anfitriones
ha sido muy agradable y nos han preparado
platos criollos muy buenos, sobre todo unas
patatas guisadas con una especie de carne
ahumada a la bucanera que hemos dado palmas
con las orejas. Hasta le han pedido la receta.