CRÓNICA 4 de 6

EL MAR Y LA SELVA

Hoy hemos tenido un magnífico día, buenas inmersiones y un pedazo de paseo selvático por la tarde. Hemos buceado en 2 barcos bastante grandes y nos ha dado tiempo a recorrerlos hasta por dentro a pesar de la corriente media alta que había. Aquí las tortugas bien grandes se posan en las cubiertas como si tal cosa y no se inmutan aunque te acerques casi hasta tocarlas. La visibilidad era tan buena que barcos de más de 50 metros se ven completos de proa a popa. Eso si, escasea la fauna, si que hay peces pero no se ven en grandes cantidades. Algunos hemos salido de la inmersión casi estrujando la botella, si, si, si, eso que hemos dicho siempre que no hay que hacer. El agua está a 26 graditos. La segunda inmersión ha sido en el Cañón de las tortugas... ya os podéis imaginar... tortugas por todas partes y de unos tamaños muy considerables, creo que todos nos hemos hecho la foto cara a cara con el tortugón más grande que hemos visto. Algún aguila pintada, los impresionantes peces sapo y un tiburón posado. Ha resultado bastante agradable.

Lo mejor del día ha sido las más de 3 horas de caminata por plena selva para llegar hasta una cascada, con no mucha agua pero con una altura considerable. Lo mejor no era la cascada, era el camino hasta llegar hasta ella. Bosques enmarañados de bambú que no dejaban pasar la luz del sol y que chocaban haciendo ruidos peculiares cuando soplaba el viento, camaleones, pájaros cabeza roja y un verdor intenso. El sendero seguía más arriba y bastante empinado. Solo 5 del grupo consiguieron llegar a la cima para recompensarse con una vista espectacular. Una de ellas era Angelines, que aunque cazó un par de liebres, llegó hasta arriba como una campeona. Es gracioso como nos reconoce la gente y nos felicita por el campeonato mundial de fútbol, sobre todo los sudamericanos. Amelia, la pobrecita que dice que solo cena normalmente un yogurt y una frutita se ha ganado el apodo impuesto por Vicente de Triturator... aunque yo la hubiera llamada Tamariz, porque tarta que se le pone a tiro tarta que desaparece por arte de magia y solo queda el rastro de una cara angelical de pobrecita y de que no ha roto nunca un plato. Tiene más tablas que las de multiplicar.

EL OESTE.

Viajecito para cruzar la isla desde Waikiki hasta el oeste para bucear con el barco del capitán Bruce, un individuo muy peculiar que estuvo trabajando de domador de tigres albinos con el circo mundial de Ángel Cristo... los más malpensados ya se imaginaban que se lo había hecho con la Bárbara Rey. Se mantiene el nivel notable de las inmersiones. La primera en otro pedazo de barco que se visualiza por completo y que podemos recorrer de arriba a abajo y por dentro. Además tenemos 3 águilas pintadas en la proa del barco en todo momento, una sobre todo de gran tamaño. Son curiosos estos yankees, pues no ponen la bandera americana ondeando en todos los barcos hundidos... Tras el refrigerio del barco, un pedazo de croissant recientito y relleno hasta arriba, nos metemos a hacer la segunda que resulta ser otra buena inmersión de muchos contraluces y buena visibilidad, aunque seguimos comprobando que no hay mucho exceso de vida... me temo que estamos algo mal acostumbrados.
Como nos retrasamos algo más de lo esperado, tenemos que hacer un cambio de planes para la tarde y anticipar la visita al interior del cráter del Diamond Head. Una vez dentro de él se camina por un sendero cuesta arriba serpenteando por la ladera y ascendiendo por empinadas escaleras hasta llegar a la cima entre sudores para divisar todo Honolulu y los parajes aledaños. Merece la pena el esfuerzo, además, las japonesas se rifan a Reyi para hacerse fotos con él de 2 en 2 y Amelia comprueba absorta el buen hacer de otro de los latin lover del grupo confraternizando con una coreana, afincada en Suiza y amante de España, sobre todo de Sevilla y de su salmorejo. Apesadumbrada la pobre tenemos que descender y dejarla sumida en la tristeza tras nuestra marcha. Regresamos a Waikiki y por fin, los buzos, podemos disfrutar de un baño en sus playas, las de secano ya se habían hecho dueñas las mañanas anteriores del lugar. Aún siendo las 6 de la tarde y a una hora de ocultarse el sol hay gente por todas partes y surferos con sus tablas apelotonados en la zona de olas. El grupo se divide y unos contemplan el precioso atardecer y otros ven un espectáculo de danzas autóctonas hawaiianas que se ofrecen en el mismo paseo de la playa.
Cena en el apartamento, unas ensaladitas, unos guisantes con bacon y unos filetitos de lomo, todo aderezado con nuestro aceite de oliva nos hacen recordar el sabor de nuestra comida patria, que ya se iba echando de menos, entre tanta hamburguesa, perrito, etc. Por cierto, Reyi parece Pilón el come burguers de Popeye, se enchufa casi una hamburguesa diaria, vamos que lleva en 10 días más engullidas que en los 2 últimos años.
El final de la noche termina con Reyi, Mery y Vicente saliendo de pelotis. En circunstancias normales este hecho sería ocultado pero no se puede pasar por alto el éxito apoteósico de Reyi Iglesias en el karaoke más importante de Waikiki... y encima cantando a Julio en inglés. El fenicio del Tapías ya le está gestionando los posibles contratos. La Mery se quedó tan impresionada que a la mañana siguiente se levantó con el pijama puesto del revés.

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