Hoy
hemos tenido un magnífico día,
buenas inmersiones y un pedazo de
paseo selvático por la tarde.
Hemos buceado en 2 barcos bastante
grandes y nos ha dado tiempo a recorrerlos
hasta por dentro a pesar de la corriente
media alta que había. Aquí
las tortugas bien grandes se posan
en las cubiertas como si tal cosa
y no se inmutan aunque te acerques
casi hasta tocarlas. La visibilidad
era tan buena que barcos de más
de 50 metros se ven completos de proa
a popa. Eso si, escasea la fauna,
si que hay peces pero no se ven en
grandes cantidades. Algunos hemos
salido de la inmersión casi
estrujando la botella, si, si, si,
eso que hemos dicho siempre que no
hay que hacer. El agua está
a 26 graditos. La segunda inmersión
ha sido en el Cañón
de las tortugas... ya os podéis
imaginar... tortugas por todas partes
y de unos tamaños muy considerables,
creo que todos nos hemos hecho la
foto cara a cara con el tortugón
más grande que hemos visto.
Algún aguila pintada, los impresionantes
peces sapo y un tiburón posado.
Ha resultado bastante agradable.
Lo
mejor del día ha sido las más
de 3 horas de caminata por plena selva
para llegar hasta una cascada, con
no mucha agua pero con una altura
considerable. Lo mejor no era la cascada,
era el camino hasta llegar hasta ella.
Bosques enmarañados de bambú
que no dejaban pasar la luz del sol
y que chocaban haciendo ruidos peculiares
cuando soplaba el viento, camaleones,
pájaros cabeza roja y un verdor
intenso. El sendero seguía
más arriba y bastante empinado.
Solo 5 del grupo consiguieron llegar
a la cima para recompensarse con una
vista espectacular. Una de ellas era
Angelines, que aunque cazó
un par de liebres, llegó hasta
arriba como una campeona. Es gracioso
como nos reconoce la gente y nos felicita
por el campeonato mundial de fútbol,
sobre todo los sudamericanos. Amelia,
la pobrecita que dice que solo cena
normalmente un yogurt y una frutita
se ha ganado el apodo impuesto por
Vicente de Triturator... aunque yo
la hubiera llamada Tamariz, porque
tarta que se le pone a tiro tarta
que desaparece por arte de magia y
solo queda el rastro de una cara angelical
de pobrecita y de que no ha roto nunca
un plato. Tiene más tablas
que las de multiplicar.
EL
OESTE.
Viajecito
para cruzar la isla desde Waikiki
hasta el oeste para bucear con el
barco del capitán Bruce, un
individuo muy peculiar que estuvo
trabajando de domador de tigres albinos
con el circo mundial de Ángel
Cristo... los más malpensados
ya se imaginaban que se lo había
hecho con la Bárbara Rey. Se
mantiene el nivel notable de las inmersiones.
La primera en otro pedazo de barco
que se visualiza por completo y que
podemos recorrer de arriba a abajo
y por dentro. Además tenemos
3 águilas pintadas en la proa
del barco en todo momento, una sobre
todo de gran tamaño. Son curiosos
estos yankees, pues no ponen la bandera
americana ondeando en todos los barcos
hundidos... Tras el refrigerio del
barco, un pedazo de croissant recientito
y relleno hasta arriba, nos metemos
a hacer la segunda que resulta ser
otra buena inmersión de muchos
contraluces y buena visibilidad, aunque
seguimos comprobando que no hay mucho
exceso de vida... me temo que estamos
algo mal acostumbrados.
Como nos retrasamos algo más
de lo esperado, tenemos que hacer
un cambio de planes para la tarde
y anticipar la visita al interior
del cráter del Diamond Head.
Una vez dentro de él se camina
por un sendero cuesta arriba serpenteando
por la ladera y ascendiendo por empinadas
escaleras hasta llegar a la cima entre
sudores para divisar todo Honolulu
y los parajes aledaños. Merece
la pena el esfuerzo, además,
las japonesas se rifan a Reyi para
hacerse fotos con él de 2 en
2 y Amelia comprueba absorta el buen
hacer de otro de los latin lover del
grupo confraternizando con una coreana,
afincada en Suiza y amante de España,
sobre todo de Sevilla y de su salmorejo.
Apesadumbrada la pobre tenemos que
descender y dejarla sumida en la tristeza
tras nuestra marcha. Regresamos a
Waikiki y por fin, los buzos, podemos
disfrutar de un baño en sus
playas, las de secano ya se habían
hecho dueñas las mañanas
anteriores del lugar. Aún siendo
las 6 de la tarde y a una hora de
ocultarse el sol hay gente por todas
partes y surferos con sus tablas apelotonados
en la zona de olas. El grupo se divide
y unos contemplan el precioso atardecer
y otros ven un espectáculo
de danzas autóctonas hawaiianas
que se ofrecen en el mismo paseo de
la playa.
Cena en el apartamento, unas ensaladitas,
unos guisantes con bacon y unos filetitos
de lomo, todo aderezado con nuestro
aceite de oliva nos hacen recordar
el sabor de nuestra comida patria,
que ya se iba echando de menos, entre
tanta hamburguesa, perrito, etc. Por
cierto, Reyi parece Pilón el
come burguers de Popeye, se enchufa
casi una hamburguesa diaria, vamos
que lleva en 10 días más
engullidas que en los 2 últimos
años.
El final de la noche termina con Reyi,
Mery y Vicente saliendo de pelotis.
En circunstancias normales este hecho
sería ocultado pero no se puede
pasar por alto el éxito apoteósico
de Reyi Iglesias en el karaoke más
importante de Waikiki... y encima
cantando a Julio en inglés.
El fenicio del Tapías ya le
está gestionando los posibles
contratos. La Mery se quedó
tan impresionada que a la mañana
siguiente se levantó con el
pijama puesto del revés.