CRÓNICA 3 de 6

LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS

Hasta ahora es lo más discretito que hemos visto en el viaje. Es enorme. Por la tarde solo hemos podido dar una vuelta con el coche por el barrio de las mansiones de los actores, la calle de mayor lujo de la ciudad, Rodeo Drive, lástima que las tiendas estaban cerradas, si no..., si no... si no nada... menudo nivel. Terminamos dando un paseo por el parque de la brea, que está en el mismo centro de la ciudad y es un lago con brea que parece que acaban de asfaltar y del que salen constantes burbujas enormes de emanaciones de metano. Cenamos en un sito bastante agradable y bonito, incluso con un grupo tocando el piano y el saxofón. Las magdalenas, o muffin como aquí las llaman, son de a medio kilo cada una y de allí mismo nos llevamos unas cuantas para el desayuno del día siguiente.
Por la mañana, baño de estrellas en la calle Hollywood Boulevard, en el teatro chino, donde nos hemos cruzado con cientos de ellas... o por lo menos sus nombres en el suelo. Después hemos dado una vuelta panorámica del centro antiguo de la ciudad, es una pena que ya no nos quedará más tiempo, pues es lo que tenía pinta de ser lo más interesante. Para terminar un par de horas en la playa de Venice que obedece a su fama, gente por todas partes, friquis de varios tipos, vigilantes de la playa, patinadores, etc. Nos hubiera gustado haberla disfrutado un tiempo más.
Para seguir con su línea de incidentes aeroportuarios la Mery fue detenida en el control y revisada pues quiso colar, sin darse cuenta, una navajilla... que obviamente se tuvo que quedar allí.
Tras 6 horas de vuelo llegamos a nuestro principal destino, la isla de Oahu en Hawaii. Honolulu la capital nos recibió con algunas gotas de lluvía, esto en un principio parece Benidorm, esperemos que fuera de la ciudad sea diferente.
Cuando pensábamos que ya se había acabado el día y solo quedaba retirarse a descansar, mientras hacíamos el check in en el hotel de Reyi y Vicente, vivimos todo un telefilme policiaco en primera persona, aunque ralmente ha sido la primera vez que hemos pensado que éramos como el hombre invisible y eso que íbamos de naranja. Habíamos dejado el coche en la puerta mal aparcado y desde la recepción vemos como se pone un coche de policia tras él, perdemos el culo hacia la salida y no solo había un coche de poli, teníamos 5 alrededor del nuestro, no dábamos crédito y encima los polis que se bajan sin hacernos ni caso y empieza a cargar sus pistolas y uno de ellos un pedazo de fusil como los del Rambo. Ese despliegue no podía ser por nosotros y efectivamente no lo era. Había un pavo en el hotel que se había peleado con otro y había sacado una pistola. El caso es que todo ese pelotón era para buscarlo y nosotros allí en medio de todo, siendo invisibles y a la espera de que nos atendieran no nos quedo otra que sentarnos a ver el espectáculo... hasta que se nos cambio la color, cuando un poli le dice a un tío de 2 metros que se tire al suelo y lo encañona con su pistola... a que no sabéis quienes estaban en ese momento en línea de tiro tras el sospechoso????. Silvando el puente sobre el río Kwai nos levantamos y nos pusimos a cubierto, no tiene precio la carita que se le quedó a alguno. Después de un buen rato de carreras, polis sudando como pollos, gente del ascensor que era encañonada como posible sospechoso, trincaron al causante y la fiesta terminó. Seguro que salimos en los títulos de crédito de esta peli y por lo menos sacamos la noche de parking gratis por el agravio. En fin, menuda nochecita para el recuerdo...

PRIMERAS INMERSIONES

Mientras que el clan del secano pasa la mañana durmiendo más y descansando los del remojo nos levantamos bien tempranito para ir hasta el puerto donde hemos quedado con Gabe, nuestro guía de buceo a las 7:30, de momento esta resultando profesional y majete. Después de unos cuantos sistemas conocidos aprendemos uno nuevo. Ni centro de buceo ni leches, aquí se meten 2 o 3 grupos diferentes en un mismo barco y al agua. Un pedazo de catamarán para unos 15 o 20 buzos. Como solo somos 6 y ya experimentados va todo muy rápido y Gabe alucina de lo poco que tiene que trabajar con nosotros. El tío no te deja hacer nada y si intentas cambiar una botella te despacha echando leches. La primera inmersión la hacemos en un pedazo de barco bien grande y a 30 metros una corriente media que nos obliga a bajar por el cabo del ancla, nada más llegar nos encontramos 3 pedazo de tortugas de más de un metro posadas en la cubierta del barco. Son 60 metros de pecio pero lo impresionante es la visibilidad que nos permite verlo entero. Lo recorremos por fuera y por las bodegas y el puente de mando donde vemos 2 peces sapo flipantes y un pedazo de pulpo cabreado que nos enturbia el agua con su tinta. Esta colonizado pero se echa en falta algo más de vida. De la costumbre no avisamos al guía de lo de compartir el regulador y cuando nos ve hacerlo se pega un buen susto, pero vamos al ser tan profunda nos saca el nitrógeno antes de apurar la botella. La segunda inmersión es un coñazo supino, nos llevan a un arrecife a 12 metros de profundidad donde lo único destacable son un par de tiburones puntas blancas descansando en el fondo de un entrante de roca. Morenas hay a patadas, pero lo bueno es que hay muchas crías y son muy curiosas de ver. Poco más que destacar.
Por la tarde el grupo ya al completo nos vamos a recorrer el centro de Honolulu, que no termina de convencer a la mitad, aunque la otra opina que no está mal. Lo mejor es el atardecer con un sabroso helado alguno y una cervecita otros.
La noche vuelve a tener algún episodio interesante pero no tolerado para menores.

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