Otro
año más la expedición OCEÁNICA
cumplió con todas las expectativas que estaban
creadas. Un grupo de aguerridos y selectos valientes
se dieron en cuerpo y alma a la aventura, el buceo y
la diversión. Fueron 15 días sobrepasando
las duras pruebas que el destino canario nos tenía
deparado, pero que no evitó mantenernos
unidos. Durante nuestras andanzas tuvimos muchas
personas que nos apoyaron y
que hicieron factible la consecución de los objetivos
marcados. Pero no penséis que todo fue un camino
de rosas, tuvimos momentos oscuros
y momentos de abatimiento,
aunque todo eso se superaba recuperando fuerzas
con el maná y verdadero motor de la expedición,
nuestros idolatrados ibéricos. No todo fue turismo
y buceo, esta expedición de atletas practicó
todo tipo de actividades
deportivas, aunque no se contentó solo con eso,
el descubrimiento de deportes alternativos
fue otra de las metas alcanzadas. Y como no, el pasteleo
y el amor verdadero fue
un compañero más en nuestra singladura.
Las imágenes que quedaron
grabadas en nuestras mentes serán difíciles
de olvidar.
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La
expedición se puso en marcha el día
14 de agosto, no sin antes haber derrochado
días, semanas y meses de dura organización
y planificación. El aeropuerto de Barajas
fue el punto de partida, en los pasillos del
aeródromo la expectación ante
la presencia del grupo era inusitada, los viajeros
satisfacían su curiosidad preguntando
el motivo de la marea naranja. Cada uno de ellos
se llevó una historia diferente, agrandando
más si cabe la leyenda de OCEÁNICA.
El Avión que nos llevaba a Tenerife partió
a las 16:40 tras la consulta del capitán
al grueso de la expedición. Tras la llegada
a Tenerife Norte nos desplazamos hasta el puerto
para disponernos a pasar la primera noche en
el barco que nos llevaría a nuestro primer
destino, La Palma. Tras una noche plácida
y tranquila mecidos por las olas llegamos a
Santa Cruz a las 8 de la mañana.
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La
estancia en la insula bonita nos llevó
hasta el día 18. Un par de días
de buceo y la contemplación de varios parajes
naturales incomparables como la caldera de Taburiente,
la ruta de los Tilos y los Volcanes del Teneguía
y de San Antonio. Estuvimos alojamos en los apartamentos
Colón en el pueblecito de Los Quemados,
justo en la punta sur de la isla, fueron los mejores
de todo el viaje. Hicimos 4 inmersiones con el
centro de buceo Atlantic que era bastante cutrecillo,
era el único de la zona, Estas inmersiones
solo tuvieron reseñable un cementerio de
cruces y una pared de 50 metros con coral negro.
Nora fue nuestra guía, aunque todos recordaremos
con cariño a la hippie loca a la que avisaba
para ayudarla. |
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El
martes 19 a las 5 de la mañana la expedición
puso rumbo al puerto de Santa Cruz en los coches
alquilados y tras embarcar en un buque de Fred
Olsen estabamos saliendo a las 6:30 hacia San
Sebastián de La Gomera, haciendo escala
en el puerto de Los Cristianos en el sur de Tenerife.
Llegamos a San Sebastián a las 9:40 y después
de otra hora de autobus recalamos en Playa Santiago
en los apartamentos Noda y M.Carmen. Una vez instalados,
la búsqueda de centros de acopio de avituallamiento
y restauración fue el objetivo. Cabe reseñar
que los más avezados consumidores de pelotis
se encargaron de encontrar el garito de moda del
lugar, que no era otro que La Chalana, punto de
reunión de las noches Gomeras. |
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Gomera
tuvo la satisfacción de albergarnos hasta
el día 22 y durante esos días pudimos
recorrer la isla y conocer el parque de Garajonay,
aunque la cumbre después de varias horas
de dura subida nos deparó la desagradable
sorpresa de una niebla importante que imposibilitó
el regocijo general ante la imposibilidad de disfrutar
de las presumibles vistas espectaculares. Las
inmersiones de la Gomera fueron bastante discretitas
y en ellas no se puede destacar nada reseñable,
incluso la nocturna realizada en las afueras del
puerto tampoco fue para recordar. En esta ocasión
el club de buceo Gomera Dive Resort, enclavado
en las rocas dentro del recinto de un hotel, si
que fue mejor que el de la isla anterior. Theresa,
la encargada del centro fue correcta y atenta,
hizo la estancia en el centro más agradable. |
Para
no perder la constumbre de los madrugones a la
hora de cambiar de isla, el día 23 estábamos
saliendo hacia el puerto de San Sebastián
a las 5:45 en los coches de alquiler para coger
el barco de Fred Olsen que nos llevaría
al puerto de La Estaca en El Hierro. Tras hacer
de nuevo escala en Tenerife llegamos a puerto
a las 14:00, unas horas después, estábamos
llegando a La Restinga, para deprisa y corriendo
hacer la primera inmersión, quien diría
la sorpresa que nos tenía deparado el destino.
Las leyendas, no muy creibles, se aventuran a
decir que en esa inmersión algunos ilusos
aseguran, posiblemente por los efectos de la narcosis,
que al final de la inmersión un tiburón
toro de 3 metros apareció para darles la
bienvenida a la isla herreña. La cara de
algunos expedicionarios denota la tensión
del momento. |
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Como
de costumbre nuestro amigo Iñaki nos dió
cobijo en su apartamento, además de en
su club de buceo. Qué se puede decir del
trato de Iñaki y Vanesa del Centro de buceo
El Hierro, magnífico. Hasta 8 inmersiones
llegó a hacer alguna persona en el mar
de las calmas, a pesar de la nula visibilidad
que existía en el puerto, las inmersiones
que pudimos hacer fuera estuvieron notables, características
de la zona, aunque no se divisaran pelájicos
de gran tamaño. El volcán del bajón
sigue siendo la inmersión estrella de la
zona. Otro año más no faltamos a
nuestra cita con Pancho, el afectuoso mero amigo
de los buzos y con la tortuga que habita perenne
en el coqueto pequeño puerto que da vida
al pueblo.En
estos días tenemos la fortuna de completar
el grupo con los expedicionarios rezagados que
no pudieron venir a las 2 primeras islas. |
Durante
un día cesaron las actividades acuáticas
para dedicarnos por entero al turismo y al recorrido
completo de la isla que fue recorrida se sur a
norte, visitando sus lugares más atractivos,
el Sabinar, el mirador de Los Vascos, el mirador
de La Peña, el árbol Garoe y las
numerosas zonas de "charcos" o piscinas
naturales donde refrescamos nuestros soleados
cuerpos. La belleza de la isla hace que merezca
la pena perder un día de buceo por su contemplación.
En honor de la expedición el Cabildo Insular
tuvo a bien inaugurar el tunel que acerca las
poblaciones de Valverde y Frontera. |
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El
día 28 fue el comienzo del fin del viaje,
tras una carrera atropellada, con vehículos
sin gasolina y la hora pegada, llegamos al puerto
de la Estaca justo para embarcar hacia Los Cristianos
a las 15:30. Una vez en Tenerife y ante el jolgorio
general la organización se encargó
de buscar un hotel de 5 estrellas para guardar
los equipajes hasta las 6:00 de la mañana
del día 29 ya que nuestro avión
de vuelta a Madrid salia a las 8:30. Todo el tiempo
que la expedición estuvo en la isla fue
dedicado a esparcimiento, mercadeo, yanteo y recorrido
nocturno de lugares de copas, para finalizar con
un partido de fútbol de torsos desnudos
en el paseo marítimo a las 4:00 de la madrugada,
ante el estupor de propios y extraños. |
El
grueso de la expedición hizó su llegada
a Barajas en perfecto estado de salud física
y mental a las 12:30 de la mañana, ante un nutrido
grupo de aficionados que esperaban con ilusión
la llegada de OCEÁNICA para ver en directo a
sus ídolos. Una multitud de lágrimas afloraron
por la muerte de OCEÁNICA 2003 que se vieron
rápidamente evaporadas por los gritos de...
¡ VIVA OCEÁNICA 2004 !

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